Diez Males de Camboya

Phnom Penh, Camboya
Con 15 millones de habitantes Camboya es un país muy joven; según Naciones Unidas el 38% de la población tiene entre 25 y 54 años, los mayores de 55 años son el 9%. La tasa de desempleo no llega al 0,4% y la precariedad laboral está generalizada.

Hace unas semanas Transparencia Internacional (1) publicó su índice anual sobre la percepción de corrupción en el mundo. Los países escandinavos ocupaban las primeras posiciones, España la 36, Camboya la posición 150 de 167. Las medidas adoptadas para combatir la corrupción del gobierno del Primer Ministro Hun Sen, en el cargo desde 1985, no han servido. Según dijo Son Chhay, destacado miembro del partido opositor Cambodia National Rescue Party «el cuerpo que lucha contra la corrupción es sólo una herramienta del gobierno para encubrir la corrupción» (2).

Los problemas que azotan Camboya no son exclusivos de este país, sino que son una muestra de lo que sucede en el mundo y de lo que se debería combatir.

Las huelgas y las manifestaciones son frecuentes.

Las huelgas y las manifestaciones son frecuentes.

 Trabajador compra empleo

El ciudadano de a pie tiene dos opciones para trabajar en la administración o en una empresa controlada por el estado. Una es esperar el tiempo que sea hasta que se abra una convocatoria para presentarse y confiar en que una vez haya superado todas las pruebas y trámites sea elegido. La otra es pagar una gran cantidad a un funcionario para que abra una plaza extraordinaria con unos requisitos hechos a medida.

Mordidas callejeras

Uno de los elementos más característicos son los puestos de comida ambulantes que se encuentran por las calles. Estos puestos deben pagar una mordida a la policía para no tener problemas con ninguna autoridad, cuanto más cerca del centro y de las zonas frecuentadas por turistas, mayor es el precio a pagar.

Persecución de la oposición

Mientras el líder de la oposición Sam Rainsy se encontraba de viaje en Japón recabando apoyos entre la comunidad internacional en noviembre de 2015, se le quitó la inmunidad y un tribunal camboyano pidió su arresto. Justo el día antes el Primer Ministro Hun Sen había declarado que tomaría acciones legales contra Rainsy, que en 2013 volvió a Camboya después de estar 4 años en el exilio (3).

Mordaza en Internet

El Primer Ministro advirtió a los usuarios de facebook que si persistían en las burlas hacia su mujer podía localizarlos. Recientemente Hun Sen contactó con la Interpol para que investigaran a los usuarios que usaban una imagen manipulada donde aparecía su mujer. La foto mostraba a la primera dama derecha y con las piernas separadas, una posición ofensiva para la cultura camboyana (4).

Explotación laboral

La explotación de la mujer se lleva a cabo a conciencia.

La explotación de la mujer se lleva a cabo a conciencia.

En septiembre de 2014 una joven noruega denunció las terribles condiciones laborales de las trabajadoras en las fábricas textiles, unas 700 en todo el país que emplean a unas 700.000 trabajadoras. En 2013 el salario mínimo era de 80$ mensuales, en 2015 de 123$ y actualmente son 140$. Únicamente los trabajadores del sector industrial tienen salario mínimo, el resto ni tan siquiera eso. Son la mano barata del mundo (5).

En noviembre de 2015 unas 70 trabajadoras de un centro de masajes de Siem Reap iniciaron una huelga contra su empresa pidiendo una subida salarial. La empresa de propiedad surcoreana esgrimió que estaban cumpliendo con la legislación camboyana, y que si no querían seguir trabajando en esas condiciones serían despedidas. Las trabajadoras recibían entre 50$-70$ al mes, reivindicaban un sueldo justo inspiradas en el salario mínimo de las trabajadoras del textil (6).

Construcciones por todas partes

El crecimiento urbanístico tanto de hoteles, resorts, centros de convenciones y edificios de oficinas ha sido totalmente descontrolado. Se construye sin ninguna planificación territorial o supervisión que haga cumplir los más elementales estándares de seguridad internacional. Debido a esta falta de normativa muchas de estas nuevas construcciones se encuentran en desuso por no contar con salidas de emergencia u otros elementos básicos y, tanto operadores turísticos como empresas no quieren usar instalaciones que no sean seguras.

Inseguridad en la construcción

La vestimenta estándar de un albañil es una camiseta de manga larga, una gorra en la cabeza, pantalones tejanos y chancletas. No usan elementos protectores como el casco, ni calzado que cubra todo el pie, ni elementos de sujeción cuando trabajan subidos en los andamios. El uso de maquinaria es prácticamente inexistente, el trabajo es manual.

Esclavas

Las menores prostituidas están a disposición del turista occidental

Las menores prostituidas están a disposición del turista occidental

Por menos de 2.000$ se puede comprar a una menor, después estas criaturas son usadas como esclavas sexuales (7). Cuando uno lee en los periódicos detenciones de occidentales por mantener relaciones sexuales con menores de edad que a menudo no superan los 14 años, no se vuelve a ver con los mismos ojos a los turistas que pasean con jóvenes autóctonas por la calle (8). Las autoridades locales no actúan con contundencia para frenar estas violaciones contra los derechos de la infancia, a pesar de tener convenios con Interpol y efectuar algunas operaciones al respecto. Son varias ONG las que trabajan para llevar a la justicia tanto clientes como proxenetas (9).

Expulsión de periodistas y ONG

El gobierno está trabajando en una nueva ley de ONG, ha retomado un proyecto del año 2012 en que se pueden retirar las licencias a las organizaciones no gubernamentales de manera arbitraria. La futura ley va dirigida a controlar las voces críticas que trabajan sobre temas medioambientales y en defensa de los derechos humanos. La presión policial y militar sobre los periodistas también ha aumentado. Mientras a los críticos extranjeros se les expulsa del país, a los camboyanos se les encarcela (10) (11) (12).

Justicia

Las manifestaciones se reprimen con dureza.

Las manifestaciones se reprimen con dureza.

Los ciudadanos de a pie no tienen acceso a la justicia. Uno de los pilares básicos de cualquier estado de derecho como es la justicia resulta inaccesible para la gran mayoría de la población, únicamente aquellas personas con contactos dentro del estamento judicial, o aquellos que posean dinero suficiente para sobornar son capaces de mover una maquinaria funcionarial perversa. Los sobornos a jueces y fiscales están al orden del día, así lo denuncian medios locales, el partido opositor Cambodia National Rescue Party y el informe de Transparencia Internacional (2).

(1) http://transparencia.org.es/wp-content/uploads/2016/01/tabla_sintetica_ipc-2015.pdf

(2) https://www.cambodiadaily.com/news/cambodia-perceived-as-most-corrupt-in-region-106639/

(3) http://www.europapress.es/internacional/noticia-tribunal-emite-orden-arresto-lider-oposicion-camboya-20151113131650.html

(4) http://www.thailandroad.com/blog/cambodian-facebook-user-insulted-pms-wife-interpol-to-issue-red-notice/

(5) http://www.eldiario.es/desalambre/Anniken-Jorgensen-HM-Camboya-terribles_0_299220620.html

(6) http://www.phnompenhpost.com/national/massage-workers-strike-siem-reap

(7) http://www.elcomercio.es/20100109/sociedad/como-comprar-mujer-euros-20100109.html

(8) http://cnnespanol.cnn.com/2015/04/03/vendida-por-su-madre-el-trafico-sexual-en-camboya/

(9) https://www.cambodiadaily.com/news/belgian-pedophile-who-abused-cambodian-children-missing-106221/

(10) http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/21/54e861c622601d61708b4574.html )

(11) http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2015-04-27/hrw-critica-el-secretismo-con-que-camboya-elabora-la-nueva-ley-de-ong_561009/

(12) http://www.phnompenhpost.com/national/mondulkiri-journalist-hauled-over-logging-storyutm_content=buffer0555f&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

 

Libro de nuestra editorial El Viejo Topo relacionado con este tema que pueden ser de interés:

camboya-el-legado-de-los-jemeres-rojosMark Aguirre

Camboya: el legado de los Jemeres Rojos

Este libro aborda cómo un pequeño y pobre país del sudeste asiático se enfrenta hoy, después treinta años, a uno de los acontecimientos más oscuros y trágicos de la historia mundial del siglo XX. El periodo en que los Jemeres Rojos quisieron reconstruir desde los campos de arroz a Camboya, destrozada por los bombardeos estadounidenses. Un régimen donde la utopía y el genocidio parecen confundirse en plena Guerra Fría. Un periodo en el cual un tercio de su población murió víctima de bombardeos, purgas políticas, trabajos forzados, hambre y enfermedades curables.

P.V.P 19 €

Mark Aguirre (Félix Lasheras, Zaragoza 1954) es un itinerante con raíces. Ha vivido en varios países de Asia, América y Oriente Medio donde ha trabajado como periodista, pero dice que América Latina es una de sus referencias identitarias. Vivió en México durante casi diez años. Fue profesor de Sociología Política en la Universidad Veracruzana. Hizo estudios de Maestría en el CIDE y se doctoró en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Antes de dedicarse al periodismo trabajó en España como economista. Se graduó en Barcelona, en la Universidad Autónoma. Ha sido corresponsal del diario El Mundo en Beijing y en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Es autor de tres libros y docenas de artículos. Actualmente reside en Mozambique.