(Extracto) [1]
Londres, 12 de mayo de 1871.
…Usted no tiene idea de lo mucho que nos hizo sufrir, a mi marido, a las muchachas y a mí, lo que sucedió en Francia. Primero la guerra espantosa; y ahora, el segundo [2] sitio de París, más espantoso aún.
La muerte de Flourens, valiente entre los valientes, nos impresionó profundamente; y ahora, la lucha desesperada de la Comuna en la que participan todos nuestros más viejos y mejores amigos. La falta de dirección militar, la desconfianza muy natural hacia todo lo que procedía del “ejército”, y la intromisión importuna de periodistas, de héroes de la palabra como Félix Pyat, las cizañas que esto necesariamente traía, la falta de decisión y las acciones contradictorias – defectos, todos estos, inevitables en un movimiento joven y de tanta audacia- ciertamente hubieran sido superadas por el núcleo de obreros conscientes, abnegados y capaces; pero creo que ahora todas las esperanzas están perdidas, después que Bismarck, pagado con dinero alemán, le entrega a los canallas franceses del partido del orden – cada uno de los cuales encarna un crimen burgués infame [3] – no solamente a todos los prisioneros sino también todos los fuertes. Vamos hacia una segunda batalla de junio…
Tan pronto como el Moro termine su Manifiesto [4] para la Internacional le escribirá…
- Notas:
- [1] Fragmento de carta reproducido en la edición alemana de la obra de Lissagaray
- sobre la Comuna
- [2] El primero había sido el de los prusianos; el segundo, el de los versalleses.
- [3] Alusión a Thiers, Julio Favre, Julio Ferry y otros, denunciados con frecuencia
- por Marx.
- [4] La guerra civil en Francia, que fue aprobado por la Internacional el 30 de mayo.